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Cartel de obra que vende: qué mostrar y qué evitar

Por Facundo Campo · · 6 min de lectura

En resumen: Un cartel de obra vende cuando se entiende en pocos segundos: una imagen clara del edificio terminado, el nombre del proyecto, una sola frase y un contacto fácil de recordar. Todo lo demás compite con eso.

Cartel de obra que vende: qué mostrar y qué evitar · Recorrido 3D

Un cartel de obra que vende es el que se entiende en tres segundos, desde la vereda de enfrente o desde un auto que pasa. Muestra el edificio terminado en una imagen clara, dice qué es y cómo contactarse, y nada más. El cartel es muchas veces la primera pieza de comunicación de un emprendimiento y la que más gente ve; también es la que más se suele llenar de información que nadie alcanza a leer.

¿Quién mira un cartel de obra?

Conviene pensar en quién pasa por la cuadra, porque de eso depende qué poner:

  • Vecinos del barrio. Ven el cartel todos los días. Muchos compradores de un emprendimiento viven cerca o tienen familia cerca.
  • Gente que pasa en auto o colectivo. Tiene segundos para mirar. Solo registra la imagen y, con suerte, el nombre.
  • Interesados que ya buscan en la zona. Pasan a propósito para ver el terreno. Estos sí se detienen y leen.
  • Inmobiliarias y otros desarrolladores. Miran qué se construye en el barrio.

El cartel tiene que funcionar para el primer y el segundo grupo, y darle al tercero un camino rápido a más información.

La imagen: el edificio en su cuadra

La imagen hace casi todo el trabajo del cartel. Algunas decisiones que cambian el resultado:

  1. El edificio terminado, en su entorno real. Con los vecinos, la vereda y los árboles de la cuadra. Que el que pasa reconozca la esquina. Ver el render de fachada.
  2. Un solo punto de vista. No un collage de cuatro imágenes. A distancia, cuatro imágenes chicas no se ven.
  3. Luz de día clara, o atardecer si el edificio lo justifica. Un cartel con un render nocturno puede ser llamativo, pero tiene que leerse bien a pleno sol. Más en render nocturno y de atardecer.
  4. Sin exagerar. Si el render muestra un parque que no existe o un cielo de catálogo, el vecino lo nota.

La imagen es lo que hace que alguien que pasa diga "ah, esto va a quedar así". Si no se entiende de lejos, el cartel no cumple su función.

¿Qué texto poner?

Muy poco. Lo esencial:

  • El nombre del emprendimiento. Grande y legible.
  • Una frase que diga qué es. "Departamentos de 1, 2 y 3 ambientes", "Casas con jardín", "Oficinas". No un eslogan abstracto.
  • Un contacto fácil. Un número de WhatsApp o una dirección web corta. Algo que se pueda recordar o fotografiar.
  • Un código QR, para el que se detiene.

Lo que sobra en la mayoría de los carteles: la lista de amenities, los logos de todos los proveedores, la fecha estimada de entrega en letra chica, los metros de cada unidad. Eso va en la web o en el folleto. Los datos legales que sean obligatorios se ponen en el cartel técnico de obra, que es otra pieza (consultalo con el profesional a cargo).

El QR: del cartel al recorrido

El QR resuelve una tensión del cartel: tiene que ser simple, pero el interesado que se detiene quiere más. Con un QR que lleva directo al recorrido del edificio, el que está parado en la vereda puede sacar el celular, ver los pisos, elegir una unidad y recorrerla por dentro ahí mismo.

Podés ver ese tipo de experiencia en la demo del edificio Maconda XXIV, una demo funcional no oficial basada en un edificio de 12 pisos en Quilmes comercializado por Otamendi Propiedades: el edificio en su cuadra, los pisos tocables y cada unidad por dentro.

Para que el QR funcione:

  • Tamaño suficiente para escanearse desde la vereda, no solo pegado al cartel.
  • Una indicación corta: "Recorré tu unidad".
  • Que lleve a algo útil, no a la home genérica de la constructora.

Hay más detalle en QR en el cartel de obra.

Errores que hacen que nadie llame

Algunos errores se repiten en muchas obras:

  1. Demasiada información. Si hay que acercarse para leer, la mayoría no lo hace.
  2. Imagen chica o de baja calidad. Un render pixelado o un plano en el cartel transmite poco cuidado.
  3. El teléfono en letra chica. Es lo único que el interesado necesita anotar.
  4. Un cartel que no cambia nunca. Si la obra avanza dos años con el mismo cartel descolorido, el emprendimiento parece abandonado.
  5. Diferencia entre cartel y realidad. Si la imagen del cartel muestra algo muy distinto de lo que se construye, los vecinos lo comentan.

El cartel como pieza de marca

Además de vender las unidades de ese proyecto, el cartel construye la marca de la constructora en el barrio. Un vecino que vio tres carteles prolijos de la misma constructora, y después vio las obras terminadas iguales a la imagen, tiene una idea formada antes de cualquier aviso.

Por eso conviene que los carteles de distintos emprendimientos tengan una línea común: misma ubicación del logo, mismo tipo de letra, mismo estilo de imagen. No hace falta que sean iguales, pero sí que se reconozcan. Más en cómo construir la marca de una constructora.

¿Cuándo poner el cartel?

Lo antes posible, y con la imagen definitiva. Un cartel de "próximamente" sin imagen desperdicia los meses de excavación, que es cuando más gente pregunta "¿qué van a hacer acá?". Por eso el render de fachada conviene tenerlo antes del lanzamiento; ver cuándo empezar el material de venta.

Yo produzco la fachada en su cuadra real y el recorrido al que lleva el QR, de forma remota desde Buenos Aires: me mandás los planos y la ubicación, revisamos por videollamada y recibís las imágenes listas para la imprenta. Si estás por poner el cartel de un emprendimiento, escribime por WhatsApp al +54 9 11 6193-3176 o por mail a facundocampo100@gmail.com y lo vemos.

Preguntas frecuentes

¿Qué imagen conviene poner en el cartel de obra?

Una sola imagen grande del edificio terminado en su cuadra real, con un punto de vista que el vecino reconozca. A distancia, una imagen clara funciona mejor que varias chicas.

¿Conviene poner un QR en el cartel?

Sí, si lleva a algo útil, como el recorrido del edificio o de las unidades, y si tiene un tamaño que se pueda escanear desde la vereda. Es la forma de darle más información al que se detiene sin cargar el cartel.

¿Cuánto texto tiene que tener un cartel de obra?

El mínimo: el nombre del proyecto, una frase que diga qué es y un contacto fácil de recordar. El resto va en la web o en el folleto.

¿El render del cartel sirve para otras piezas?

Sí. La misma imagen de fachada suele ser la portada de la web, del folleto y de los avisos en portales. Por eso conviene pedirla pensando en todos esos usos desde el principio.

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